Todo el que vota al PP es un viejo

viejos ppA la gente le importa un carajo que el Parlamento Europeo haya certificado que no de cada tres niños españoles estén en riesgo de pobreza y de exclusión social. Seguro que es una exageración. ¡Cómo no los vemos! A lo más que dirán será un ¡qué pena!, pero sin mover un dedo, el dedo del voto, para que ello cambie. Porque ¿quién es el culpable?, dicho sea con seriedad y sin dejarse influir por prejuicios, como aconseja el PP. ¿Acaso no gobernó durante los últimos cuatro años?

Los votantes, especialmente los del PP, tienen artrosis en las manos. Les da igual que hayan condenado a cinco años de cárcel y multa de 20.000 euros a una participante en “Rodea el Congreso”. Es la ley, la famosa legalidad, pero tampoco mueven otro dedo para cambiarla. Muchos ni siquiera saben que se puede cambiar, se han acostumbrado a la ley mordaza a velocidad de vértigo.

O que la factura de la luz haya subido el 10 % en el último año pese a las promesas de ese señor al que ustedes siguen votando, prefieren darle al despotrique pero regalarle la papeleta. O sea que pasar frío les sigue importando un carajo,

O presumir de europeos y escaquearse de sus obligaciones de solidaridad con Francia. La vergüenza de ser españoles en nuestro fuero interno y egoísta: Alemania envía 650 soldados a Malí, el país con el que el Presidente quería eludir nuestro compromiso y del que se desdijo tras el atentado en un hotel. Todo por el voto, aun a costa dser un marrullero y un mentiroso.

Les preocupa más Catalunya que la desigualdad. ¿Qué importancia tiene que seamos, ya es aburrido repetirlo, el segundo país de la Unión con mayor desigualdad?

¿O que el Ministro del Interior ya en campaña electoral nos recuerde cada dos días que estamos amenazados por el terrorismo, como si no lo supiéramos e individualmente pudiésemos hacer algo. Pero los dedos del voto se nos siguen haciendo huéspedes. Solo Mariano es capaz de protegernos.

O que el 82 % de los españoles perciba un grave del Estado de Derecho y crea que los gobiernos han tenido más interés en controlar a la Justicia que en dotarla de medios.

Se levanta la piel de toro y aparece un país podrido y lleno del pus de la corrupción. ¡Pero qué más da también! Lo importante es ser serio y tener experiencia, no como los demás que son unos pardillos irresponsables. ¿A quién prefiere usted, a alguien con experiencia o a alguien decente? Vivimos en terrorismo de Estado continuo en todos los órdenes, pero tiene su encanto, el encanto de la resignación masoquista. Dejar que uno de cada tres niños esté en riesgo de pobreza es terrorismo de Estado.

Los viejos deberían aprender que se es viejo cuando se empiezan a repetir las costumbres y los caminos. Parece que los viejos, viejos de alma, le darán la victoria a Rajoy. Los viejos son egoístas, solo se preocupan de ellos y abandonan a su suerte y a la indefensión a sus hijos y a sus nietos, por mucha arte de la pensión que les cedan. Con razón escribió Simone de Beauvoir que la vejez es una humillación. Una humillación voluntaria, añado yo.

Arturo González

25 noviembre 2015

Fuente: Público

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