El FBI consideró a la película ‘¡Qué bello es vivir!’ propaganda comunista

queDurante muchos años la emisión televisiva de ‘¡Qué bello es vivir!’ en Navidad se convirtió en un ritual tan característico como el anuncio de El Almendro o los petardos de Año Nuevo. El verdadero motivo de tan recurrente título no es porque se tratara de una película especialmente entrañable, familiar o navideña sino porque simplemente a la productora se le olvidó renovar el copyrigth en 1974 y la cinta pasó al dominio público hasta 1999, de modo que programarla era gratis para las cadenas de TV, tal y como cuenta la burbujeante Marta Peirano en El Diario.

La película de Capra, “empalagosa y deprimente a la vez”, según Peirano, era también filocomunista. O así al menos lo consideraban los suspicaces agentes del FBI, que veían aquella parábola de un pequeño empresario luchando a brazo partido con un gran banco como una suerte de caballo de Troya de los bolcheviques en el País de las Libertades.

Estamos hablando, por supuesto, del ominoso período en el que el paranoico Edgar Hoover dirigió el FBI y McCarthy puso en marcha el temido Comité de Actividades Antiestadounidenses. Entre el final de la II Guerra Mundial y bien entrada la década de los sesenta, el FBI gastó ingentes recursos en investigar los vínculos de los ciudadanos de EE.UU. con el partido comunista. La llamada “caza de brujas” también hizo estragos en Hollywood e incluso el director de ‘¡Qué bello es vivir!’, Frank Capra, fue sospechoso de comunista, por más que era un conservador hasta la médula “que odiaba a Roosevelt y simpatizaba con Franco y Mussolini”, según cuenta Quartz.

La cinta describe los malévolos planes del banquero Mr. Potter para hundir al humilde empresario George Bailey (interpretado por James Stewart), llevándole a la ruina y a un intento de suicidio (evitado in extremis por un ángel viejuno).

El taimado banquero “representa un intento obvio de desacreditar a los banqueros, al mostrar a Lionel Barrymore como un personaje estilo Scrooge, convirtiéndole en el más odiado de la película”, según reza el informe del FBI sobre la cinta. Se trata de “un truco habitual usado por los comunistas”, asegura el censor.

‘¡Qué bello es vivir!’ era, en definitiva, “un deliberado intento de desprestigiar a la clase alta”, según el informe, que obvia un hecho incontrovertible: Jimmy Stewart interpreta también a un banquero, no a un sindicalista o ni siquiera un empleado de banca.

Fuente: Strambotic

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