Os riscos do gas radón

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Temos un problema de saúde pública do que se fala moito menos do que se deberá e que se chama gas radón, a segunda causa de cancro de pulmón tras o tabaco.

O recente aparecimento de casos de cancro na Universidade da Coruña e a súa eventual relación co gas radón volta a pór de manifesto que as administracións públicas deben tomar este problema moi a serio e deben articular medidas efectivas que garantan a saúde de todas e de todos.

A OMS chamou a atención sobre os riscos do gas radón nun informe publicado xa en 1979. En 1988 a Axencia Internacional para a investigación do Cancro clasificouno como un carcinóxeno humano. Desde ese momento comezaron a se realizar investigacións sobre a presenza do gas nos distintos territorios. As pesquisas determinaron que Galiza, na Península, estaba singularmente afectada, pola alta presenza de granito nos nasos solos. O granito, ao ser poroso, permite a filtración do gas e a súa irradiación no meio ambiente e no interior de vivendas e edificios.

De acordo coas fontes consultadas, non existe ningunha prescrición legal especificamente relativa ao gas radón que  vaia na dirección de garantir a saúde humana nos inmóbeis. Si unha alusión inconcreta no Código Técnico da Edificación, unha norma de ámbito estatal. Na Galiza haberia que lexislar, e facelo xa, sobre este asunto.

No caso concreto da Universidade da Coruña, esta institución acaba de recoñecer que se teñen detectado níveis excesivos de gas radón nalgunhas dependencias da faculdade de socioloxía que terían a ver cos usos industrias do terreo sobre o que se ergueu o edificio. O preocupante aqui é que o Servizo de Prevención de Riscos Laborais da UDC si tiña desde 2004 un plano de prevención de medición dos niveis deste gas. Mais no que atinxe aos centros do campus de Elviña non se fixo nada até este mesmo ano. Seria ben que a investigación realizada pola UDC resultase tamén na depuración de responsabilidades.

Marzo 2016

Fonte: Sermos Galiza

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La transición en EEUU

GettyImages-180216257-675x400Por si acaso a esas letrinas de comunicación que se dicen “medios” se les olvida, que va a ser que sí, les recuerdo que es Cuba la que puede ayudar a EEUU en su transición a la democracia para que deje de ser el país que acumula la mayor deuda americana y el que derrocha la mitad de los recursos del planeta; el que más drogas consume y quien más vulnera los derechos humanos, mientras multiplica indigentes y analfabetos y mantiene al margen de cualquier seguro social a 50 millones de personas.

Es Estados Unidos el país que más guerras ha provocado y más paces ha mentido, el que cuenta con más bases militares diseminadas por todo el mundo, más golpes de Estado ha urdido y más gobiernos democráticos ha tumbado. Es a ese país al que hay que ayudar para que sus candidatos a la presidencia no los elija el capital de entre los escaparates de la V Avenida, Beverly Hills o el circo, y para que sus ciudadanos, además de votar, puedan elegir.

Es a esa nación a la que hay que ayudar porque es inaceptable la existencia de campos de concentración, y Guantánamo solo es el más conocido, o cárceles secretas; bochornosa la construcción de gigantescos y vergonzosos muros con los que aislar a sus vecinos; inadmisible que secuestren opositores por todo el mundo; que sean sus soldados los únicos que no están obligados a responder ante tribunales internacionales de justicia porque están por encima de cualquier ley; y que, asesinado su presidente en un encubierto golpe de estado, tenga la justicia que esperar 66 años para que ese pueblo conozca la verdad. Inaceptable la impunidad del crimen de sus cinco presidentes asesinados siempre en oscuros expedientes de hombres perturbados que actuaban solos y al servicio de nadie; como es cínico que dé la bienvenida a quien llega en Virginia a la sede de la Central de Inteligencia Americana (CIA) el bíblico lema de “Y la verdad os hará libres” mientras se tiene presos o escondidos o asilados a sus propios conciudadanos, precisamente, por haberse atrevido a decir la verdad.

Quien debe cambiar es ese “norte revuelto y brutal” del que hablara y que como bien dijera Chávez sigue oliendo a azufre, que enarbola la violencia como conducta, la tortura como terapia, el crimen como oficio, la guerra como negocio y para el que siempre hay un Nobel de la Paz.

23 marzo 2016

Koldo Campos Sagaseta

Este es uno de los peores alimentos, deja de consumirlo antes de que sea tarde

Perrito-calienteSi te pones a pesar por un rato sobre el contenido de los perros calientes y la forma en que se producen, es posible que te sorprendas al descubrir que este alimento muy querido por muchos es super peligroso para la salud.

En los Estados Unidos más de siete mil millones de ellos se consumen cada verano.

Los perros calientes fueron introducidos inicialmente por los inmigrantes alemanes en el siglo 19 y desde entonces han sido populares; en la actualidad disfrutan de un estatus de icono. Sin embargo, lo que se ha demostrado es el hecho que los perros calientes son un peligro real para la salud.

Son extremadamente insalubres, producidos en forma robotizada y no contienen nada natural. En otras palabras son una mezcla de carne de cerdo, carne de res y pollo.

En realidad, las sobras de estos ingredientes. Sobras como pies, cabezas, tejido o piel grasa del animal. Estas se mezclan con grandes cantidades de sal, nitratos y sustancias químicas similares y el producto final es una pasta poco saludable.

El gusto por el contrario es diferente en cada área, se añaden los aromas como el carmín o glutamato monosódico.

La Universidad de Hawaii proporciona una prueba, en la que los resultados fueron horrible. Declararon que el consumo de esa carne aumenta el riesgo de cáncer de páncreas en un 67%.

La aparición de las nitrosaminas es sólo el resultado de uno de los aditivos más problemáticos utilizados en los perros calientes. Ellos son los nitratos y nitritos. Incluso los perros calientes orgánicos contienen nitrito. Estos aditivos se combinan con aminas y el resultado es nitrosaminas, que está conectado con el estómago, la vejiga y el cáncer de páncreas.

Al consumir diariamente un perro caliente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 21%. Esto se ha demostrado y declarado por el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer.

20 marzo 2016

Fuente: Ecoportal.net

Facebook en el Estado

facebook2En los últimos años desde ciudades como Munich o países como India o China, comenzaron a rechazar el uso de sistemas operativos y otras herramientas informáticas sobre las que no tenían control. Las razones eran, sobre todo, de seguridad: sistemas como Windows no revelan su código, es decir, cómo funcionan, y resulta casi imposible saber qué hacen realmente con la información que uno ingresa en ellos. Lo mismo puede decirse de otras herramientas, sobre todo las que se basan en “la nube”, ese lugar supuestamente “etéreo” pero que es, simplemente, la computadora de otra persona. Medidas de seguridad básicas o de simple sentido común indican que la información estatal es sensible y, por lo tanto, debe circular por canales propios, seguros y evitar herramientas privadas cuyo circuito no se controla. Existen normativas en ese sentido aunque, cabe reconocerlo, no pocos trabajadores del Estado, sin medir consecuencias, utilizan herramientas privadas por razones prácticas.

Las medidas de seguridad para información del Estado (o de cualquiera que se desee proteger) se tornaron aún más urgentes a partir de las revelaciones del exagente de la National Security Agency (NSA), Edward Snowden. Gracias a los documentos filtrados por él, quedó claro que a las empresas más importantes –desde Yahoo! a Gmail, pasando por empresas telefónicas como Verizon o AT&T– la NSA les había exigido información sobre sus usuarios. Facebook en particular reveló en su primer informe de transparencia, de junio de 2013, los pedidos de los gobiernos en ese sentido: mientras países como la Argentina habían realizado 152 reclamos o Inglaterra 1975, los EE.UU. habían hecho entre “11.000 y 12.000” pedidos. Más abajo aclaraba que la imprecisión contrastante de los números estadounidenses respecto de los demás, se debía a que habían publicado el “máximo permitido por la ley”. Los pedidos, para peor, no necesitan siquiera pasar por el filtro de un juez y no pueden ser revelados por las empresas bajo riesgo de sufrir serias represalias legales e incluso ser acusados de colaborar con el terrorismo. Empresas como Lavabit, que brindaba un servicio inviolable de correo electrónico, decidió cerrar su sitio porque el gobierno de los EE.UU. le exigía acceso a los correos que ofrecía como seguros e inviolables.

Es en este contexto que el presidente Mauricio Macri se reunió durante su visita a Davos con la segunda de Facebook, Sheryl Sandberg, a quien le planteó su deseo de usar Facebook at Work, una red social exclusiva para empresas lanzada recientemente y que permite una comunicación horizontal entre trabajadores “segura, confidencial y separada de sus perfiles personales de Facebook”. Quienes la promocionan indican que su objetivo es generar diálogos, armar reuniones, intercambiar información y compartir archivos a través de herramientas de Office en la nube, tanto desde las computadoras como desde celulares entre otras cosas. No se conocen detalles, pero la primera en utilizarla sería la Secretaría de Gestión e Innovación Pública dependiente del Ministerio de Modernización. El servicio es gratuito, aunque la idea es que sea pago en el futuro. Facebook, por su parte, basa su modelo de negocios justamente en captar la información sobre intereses de sus miembros quienes también producen los contenidos que mantienen el flujo de usuarios. Esos datos les permiten ofrecer publicidades específicas y comer parte de la torta publicitaria de todos los países. Facebook ha sido muy innovador para captar nuevos miembros y ha llegado a más 1500 millones de visitantes activos por mes. Facebook at Work va en ese mismo sentido.

Hace unos meses, durante el Foro de Cultura Digital, organizado por el Ministerio de Cultura, se discutió por teleconferencia con el director de Wikileaks, Julian Assange, la importancia de tener satélites, servidores y cables de fibra propios en los países de América latina para avanzar en soberanía digital y evitar ser monitoreados. La soberanía digital, al igual que la política, la financiera, la alimentaria o tantas otras, son fundamentales para que cada pueblo pueda decidir su destino sin ser permanentemente condicionado desde poderes externos. Que el Estado argentino haga circular su agenda, sus temas prioritarios, datos estadísticos, temas a discutir, proyectos de inversión o decisiones, por datacenters del país del norte, sería, además de peligroso, un monumental paso atrás en ese sentido.

23 marzo 2016

Esteban Magnani

 

Detrás del cuento de la aparición de la Virgen no hay más que un interés económico

cuentoEn Medjugorje (al sur de Bosnia-Herzegovina) el 24 de junio de 1981, seis niños, de edades entre los 10 y los 16 años, dijeron que se les había aparecido “una figura femenina luminosa en el sendero que bordea el monte Podbrdo”. La figura llevaba un niño en los brazos. A día siguiente se les volvió a aparecer y les dijo que era la Virgen. Hasta el 7 de mayo de 1985 se les fue apareciendo y cada vez les fue explicando, uno a uno, “diez secretos” que, como secretos que son, no han explicado.

Desde entonces, en este pueblo de 4000 habitantes se ha montado un fuerte comercio turístico hasta el punto de estar desbancando a Lourdes en la industria del peregrinaje ingenuo. Lourdes ha perdido la mitad de los turistas italianos y ha facturado un 9% menos, entre el 2009 y el 2014 las visitas disminuyeron un 24%, las reservas hoteleras un 23% y el número de establecimientos un 25%. En un año han cerrado 10 hoteles y otros 60 se ven obligados a ofrecer precios irrisorios.

En esta cultura de lo efímero e inmediato donde nos han instalado los postmodernos, parece que lo ultimísimo es lo que triunfa y por lo tanto que se valoren menos las apariciones de la Virgen a Bernardette Soubirous.

 Queda claro que si quieres revitalizar económicamente una zona o un pueblo, debes buscar unos cuantos niños- esas maravillas sólo les suceden a los niños- y sugerirles que digan que se les ha aparecido la Virgen. Miles de ingenuos acudirán raudos a dejarse sus posibles y toda una industria ligada al turismo florecerá con sus estampitas y figuritas kitsch, sus médiums, sus vendedores de crecepelo, sus curitas de sonrisa profidén, sus monjitas estreñidas y algún que otro carterista. La película “El Año Mariano” no andaba muy desencaminada.

20 marzo 2016

Carta abierta de un hijo de una limpiasuelos

000000000-frSoy hijo de una mujer que con nueve años empezó a limpiar suelos en casa de unos señoritos de mi pueblo. Esa mujer ahora tiene 72 años. Creció sin padre en una España enlutada y de silencio en la que las mujeres que fregaban suelos no trabajaban, servían. “Yo de chica servía”, ha dicho mi madre en más de una ocasión.

Servir significaba lo que significaba. Trabajar mucho, quejarse poco, ganar menos todavía y aceptar que tu nivel social y expectativas de futuro estaban a la altura del suelo al que te arrodillabas para fregar a mano, por donde, una vez limpio, desfilarían los zapatos finos y elegantes de quienes pensaban que nacer pobre era un castigo divino porque ellos, su fortuna y bienestar, era lo que se merecían.

En su sociedad de perdedores y ganadores, el trozo de bacalao diario con el que le pagaban a mi madre por servirles era lo más a lo que podía aspirar una pobre desgraciada, hija de perdedores de la guerra civil y analfabeta. Pero aquella pobre y analfabeta mujer, de la Extremadura de posguerra, contra todo pronóstico no olvidaría jamás su memoria ni perdería la dignidad. Yo, su hijo, tampoco lo olvidaré nunca.

Aquella dignidad de mi madre consiguió que, harta de que le pagaran en “trocitos de bacalao” en lugar de dinero, un día se ‘jartara’ y les tirara en señal de desprecio el bacalao a los señoritos, que era el salario que le daban a mi madre a cambio de perder toda su adolescencia tirada en el suelo de rodillas para que ellos pudieran lucir estatus. Esa mujer, mi madre, antes había acarreado cubos de agua de la fuente pública a casa de los señoritos, los abuelos y padres ideológicos de los que hoy creen que Ada Colau “tendría que estar limpiando suelos”.

En el intento de insulto de la derecha cañí a Ada Colau más que insulto a la alcaldesa de Barcelona, lo que se esconde es el arsenal de desprecio y rabia que tienen y han tenido por las personas trabajadoras, a las que el máximo nivel que les permitían ocupar era el del suelo, de rodillas frente a su insaciable voracidad y odio por la gente sencilla.

En la gala de los Goya también insultaron a Pablo Iglesias y a Alberto Garzón porque “parecen dos camareros”, como si ser camarero fuera el escalafón más bajo de su sociedad clasista en la que nacer en una cuna pobre bastaría para que toda la vida estuvieras de rodilla. No insultaron a Pablo Iglesias y a Alberto Garzón, sino que mostraron todo el odio que les sangra por la gente que les pone los cafés por la mañana.

Hoy, aquellos hijos y nietos de las mujeres que le fregaron los suelos a los abuelos y padres de la derecha española, andamos por la calle con la misma dignidad con la que mi madre les lanzó el bacalao a los señoritos que se negaban a pagarle el jornal que merecía. Somos los hijos e hijas y nietos y nietas de las mujeres que les han fregado los suelos, pero somos algo más.

Además de títulos universitarios y ser hijos e hijas de la universidad pública que ahora quieren privatizar para que volvamos a estar a la altura del estropajo que usaba mi madre para fregar el suelo, sabemos de dónde venimos. Somos el símbolo más evidente de su derrota, los podemos mirar a los ojos y hasta ocupar los sillones de alcaldes, ministros y diputados en los que ellos se sentaban por la gracia de Dios. Y lo que es peor, tenemos memoria.

Raúl Solís

Delmer Berg, viva la XV Brigada

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Hace unos días murió Delmer Berg, quien era el último superviviente de los voluntarios norteamericanos que fueron a España para combatir al fascismo. La noticia de su muerte fue recogida en el New York Times calificándolo de “comunista recalcitrante”, dejando así constancia, inadvertidamente, de que las ideas por las que Delmer Berg luchó durante toda su vida siguen inquietando a los portavoces del capitalismo de nuestros días. Berg fue uno más de los combatientes de la XV Brigada Internacional, también llamada Brigada Abraham Lincoln.

Delmer Berg era hijo de una emigrante alemana y de un descendiente de rusos, emigrados a Estados Unidos. Había nacido en 1915, en Anaheim, en el condado de Orange, California, y atravesó la Gran Depresión como un adolescente pobre que tuvo que abandonar la escuela a la que asistía en Manteca, California, y, después, como uno más de los trabajadores que eran aplastados por la crisis del capitalismo norteamericano, pugnando con su familia por salir adelante, en cualquier ocupación, y, después, trabajando como lavaplatos en hoteles de Los Ángeles, en el famoso Roosevelt Hotel del Hollywood Boulevard, en Hollywood.

En Los Ángeles entró en contacto con las asociaciones y comités que impulsaban la solidaridad con la Segunda república española, cuya resistencia frente a los militares fascistas ayudados por Hitler y Mussolini contribuyó en gran medida a abrir los ojos del mundo ante el peligro de los estandartes nazis del odio. Berg se incorporó a la Young Communist League (Liga de Jóvenes Comunistas) que reclutaba voluntarios para defender la libertad, y, en 1938, tomó la decisión de viajar a España para combatir al fascismo. Atravesó en autobús el país para llegar a Nueva York, se embarcó en el crucero Champlain para alcanzar Francia, llegó a París, y después a la frontera con España, y la atravesó, el 15 de enero de 1938, gracias a las redes de contrabandistas. Recaló por fin en Barcelona, incorporándose a la Brigada Abraham Lincoln, la unidad de las Brigadas Internacionales que agrupaba a los combatientes antifascistas norteamericanos: casi tres mil estadounidenses llegaron entonces a España a luchar por la libertad. En Barcelona, Berg trabajó en instalaciones y puestos de artillería en las afueras de la ciudad. Después, estuvo en Teruel, en Valencia, y en la batalla del Ebro, y, herido, volvió a su país, el 4 de febrero de 1939, un año después de su llegada, estremecido, mientras en España transcurrían los días tristes del éxodo bíblico de los centenares de miles de republicanos españoles que pugnaban por alcanzar la frontera francesa, mientras la aviación fascista ametrallaba las columnas de refugiados.

Delmer Berg combatió también durante la II Guerra Mundial, en el océano Pacífico, donde fue destinado a las unidades de Nueva Guinea, y, a su retorno, tuvo que soportar la persecución y el odio anticomunista con que la caza de brujas del mccarthysmo gangrenó la vida del país. Desde su vuelta a Estados Unidos, y durante toda su vida, siguió empeñado en la defensa de la libertad, en la militancia del recuerdo antifascista, en el sostén de las causas justas, en las palabras del socialismo. Era militante del Partido Comunista norteamericano, el CPUSA, desde la guerra mundial, y, cuando el conflicto terminó, trabajó como obrero agrícola, siendo también perseguido, despedido de los trabajos que conseguía, mientras seguía anudando las redes sindicales de solidaridad obrera, resistiendo los golpes, alimentando la rebeldía. Con el aliento del FBI en la nuca, Berg siguió combatiendo por los derechos de los trabajadores, militando en los sindicatos campesinos, impulsando la ayuda al pueblo vietnamita en los años de los siniestros bombardeos norteamericanos sobre Vietnam y sobre toda Indochina, colaborando en los movimientos por la paz y el desarme. Porque Delmer Berg, siempre estuvo a la izquierda, con los trabajadores.

Volvió tres veces a España, para asistir a encuentros de conmemoración de las Brigadas Internacionales, emocionándose con el afecto que le mostraban los jóvenes, con las canciones que recordaban la guerra contra el fascismo: “pero nada pueden bombas, cuando sobra corazón, ay, Carmela”. En su última entrevista, en mayo de 2015, Berg sonreía: “Nunca pensé que sería el último superviviente”, tan lejanos ya los años en que el aire le traía el desamparo de la república española: “en los frentes de Gandesa no tenemos municiones, ni tanques, ni cañones, ay, Carmela”.

Murió hace unos días, con cien años cumplidos, en la casa que había construido con sus propias manos, conservando todavía en su cuerpo restos de la metralla fascista que le abrasó el pecho en España. Fue el último superviviente de la Brigada Lincoln, de aquellos hombres valerosos y admirables que cantaban “sólo es nuestro deseo acabar con el fascismo, ay, Carmela”; y dicen que pasaba las horas de sus últimos días en el porche de su casa californiana, tomando el sol, evocando sus años de militante de causas justas, susurrando las canciones de la XV Brigada, reparando en las palabras que pronunció uno de sus nietos al graduarse (‘My grandfather is my inspiration. He’s a Communist!’), porque siempre fue comunista; recordando los días luminosos en que fue a España a combatir por el socialismo y la libertad.

9 marzo 2013

Higinio Polo